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Siete coronas, una leyenda… y algo más

Víctor González conquista su séptimo título, sexto consecutivo, de campeón de España de Primera categoría en una tarde histórica en la Mateo Grijuela a la que solo le ‘faltaron’ seis bolos


Con tan solo 32 años Víctor González ya es una leyenda del vernáculo deporte de Cantabria. El jugador de la Peña Peñacastillo Anievas Mayba conquistó ayer su séptimo título de campeón de España, posiblemente el más complicado de todos, que supone además su sexto entorchado nacional consecutivo, algo que no ha hecho nadie anteriormente y que será, sin duda, muy difícil de repetir, aunque este gran deportista -y gran persona como quedó ayer demostrado- tiene todavía por delante un gran futuro y muchas cosas que brindar a los aficionados a los bolos.


En nuestra crónica previa animábamos al público a acudir a la bolera Mateo Grijuela, porque el espectáculo, dada la igualdad existente entre los clasificados para la fase final, prometía emociones fuertes, pero ninguno pensaba que lo iban a ser tanto, porque los que allí sí estuvimos, nos quedamos a solo seis bolos de vivir otro hito histórico. Esos seis palos fueron los que le faltaron a Víctor González para batir el récord de un concurso, que ostentan Óscar González e Iris Cagigas, con 173 bolos. El de Guarnizo completó una semifinales casi perfectas. Comenzó con un emboque y una mano de 30 para seguir con 24, 20 y 19, finalizando a raya alta con 93, una cifra también ‘estratosférica’. Desde atrás hizo 21, 20 y 23. Ya todo el mundo saboreaba el récord pues solo le quedaban 17 bolos para sobrepasar esos 173 casi imposibles, que obligan a no fallar ni una bola. Y… todos nos quedamos con la miel en los labios. No sabemos cuál fue la causa, pero tras llevar un inmaculado concurso en la última mano solo subió tres, birló cinco con la primera, uno con la segunda y dos con la tercera, quedándose en 11 a seis de los 174 o a cinco de igualar los 173. Una auténtica pena, porque el placer de ver jugar de esta manera, en una bolera muy complicada, merecían ese hito. Grandísima ovación.



Sin embargo, el esfuerzo de Víctor González no fue baldío, porque, tras un campeonato complicado, con cifras y juego, en algunos momentos, a los que él no nos tiene acostumbrados, esos 168 bolos fueron claves, lanzándole hacía el liderato, por primera vez en todo el torneo, y hacia el triunfo final. 28 eran los bolos de ventaja con los que empezaba la final frente a Carlos García (Camargo) y esos fueron con los que acabó (718) este Campeonato de España. Sus lágrimas y las de muchos a su alrededor lo dicen todo. Las dificultades hacen aún más grandes a los campeones.



Mención especial merece, sin lugar a dudas, Carlos García, que ha realizado un campeonato extraordinario, del que tiene que estar muy orgulloso, pero solo le ha dado para subir de nuevo al segundo puesto del podio -por cuarta vez Víctor le ha impedido subir un escalón más-. Destacable, además del concurso de octavos de final, la profesionalidad demostrada en esa semifinal en la que su rival era un huracán. Él siguió a lo suyo, completando un buen concurso de 138 bolos. “Si esto me ocurre a mí, recojo las bolas y me voy”, decían algunos aficionados, pero el capitán de la Peña Camargo luchó hasta el final, llegando incluso a conseguir comerle algún bolo a Víctor, pero finalmente, el esfuerzo fue en valde -el cansancio también fue pasando factura-, a pesar de lo cual firmó el mismo registro (138) que Víctor González con lo que la diferencia entre ambos se mantuvo hasta la conclusión del campeonato. Los aficionados le brindaron a Carlos García una merecida ovación.



Mucho público desde primera hora en la bolera Mateo Grijuela, a pesar de la coincidencia con el partido del Racing en El Sardinero. Algunos se fueron al fútbol, pero con la satisfacción de la primera victoria en el regreso a la Primera División, regresaron para ver las últimas manos de la final y ‘brindar’ por el triunfo de Víctor González.
Los cuartos dejaron claro, que el campeonato era cosa de dos, porque ninguno de los otros seis contenientes tuvieron su tarde, especialmente Jesús Salmón y Pedro Gutiérrez, ambos de la Peña Andros La Serna Valle de Iguña, que firmaron registros de 112 y 94, ocupando finalmente los puestos séptimo y octavo de la clasificación, mientras que Mario Pellón (Peñacastillo Anievas Mayba) y Lucas Carral (Sobarzo), con 120 y 116, ocuparon la quinta y sexta posición. Rubén Haya y José Manuel González, ambos con 126, consiguieron pasar a semifinales. El capitán de Peñacastillo Anievas Mayba acusó el esfuerzo y el tener que jugar dos concursos seguidos (123) y su compañero no tuvo suerte (110), dejando la puerta abierta a Carlos García y Víctor González. La resolución del campeonato ya es conocida por todos.

Con la imposición de medallas por parte del presidente de la Federación Española de Bolos, José Luis Díaz de Rojas, que cedió a José Antonio Cano, 20 veces campeón de España de pasabolo tablón, la entrega a Víctor González, comenzó la ceremonia de clausura en la que también participaron Julián Vélez, presidente de la Federación Cántabra de Bolos; María José González Revuelta, presidenta del Parlamento de Cantabria; Luis Ángel Agüeros, consejero de Economía del Gobierno de Cantabria; Gema Igual, alcaldesa de Santander; Pedro Casares, delegado del Gobierno; Beatriz Pellón, concejala de Deportes; y Casimiro Manuel Aja Andrés, director de Zona del Banco Santander.

Tras escuchar el himno de España en honor al campeón, todavía quedaba por vivir otro momento muy emotivo y también histórico, porque es la primera vez que el flamante campeón de España coge el micrófono para dirigirse a todos los aficionados. Víctor González, visiblemente emocionado, demostró lo grande que es, no solo como deportista sino como persona. Agradeció a todos las muestras de cariño, dijo sentirse muy contento por este nuevo título “después de unos últimos meses complicados” y… sorprendió a todos anunciando que iba a entregar la Copa SM El Rey -ya de su propiedad- a “un gran compañero y amigo, que tiene cinco Campeonatos de España, pero que por los problemas del pasado entre federaciones, no tiene este trofeo, ganado en la bolera y creo que es de justicia. Por eso, Rubén (Haya) esta Copa es para ti”. Gran aplauso, elogios y un sincero y efusivo abrazo entre ambos, que pone fin a otra extraordinaria Semana Bolística.